La sociedad de los poetas muertos

Cuando esperan la presentación del nuevo profesor, éste les pide que salgan del salón y en el pasillo les señala un poema que Walt Whitman le dedicó al presidente Abraham Lincoln: Oh capitán, mi capitán. De repente, les señala una orla de la primera generación de estudiantes del colegio y les dice que ellos no entendieron el concepto del carpe diem y que ahora, desde el más allá, piden a los nuevos estudiantes que no pierdan lo que no podrán volver a recuperar: el tiempo. En clase, el profesor les pide que observen el gráfico de coordenadas que la introducción del libro utiliza para definir la poesía, y él lo califica como «basura» y les dice que arranquen esa página, pues su concepción de poesía es que no tiene estructura, ni normas. Sólo crea y piensa en algo, dale el énfasis que necesitas y rompe esquemas.

Sebas Morelli Jaimez

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