Confesiones de un consultor

Formación emocional

Hablaba el pasado fin de semana con mi amigo (y gran profesional del coaching) Jesús sobre todo lo que he aprendido y asimilado este 2015 que transita sus últimos días. Le agradecía por compartir, desde hace un año y medio, la enorme cantidad de personas del mundo del coaching, la psicología y otros (LifeStrong Coaching está abierto a quienes tienen inquietudes) por todo lo que me han aportado. “Sebitas (él me llama así), ¿y todo lo que has aportado tú?”

Me ocurre cuando acabo una formación o ponencia. Todos tenemos días muy buenos y días mejorables pero cada vez que termino me siento vacío… Esa sensación de agotamiento mental por haberlo dado todo. Disfruto a mi manera. Me entrego a mi manera. Este año he tomado nota de muchos comentarios que, sean de profesionales o amigos, me harán mejor persona y, por ende, mejor profesional. ¡No lo dudo!

Tener un nivel alto de exigencia hace que lo racional se imponga sobre lo emocional. Son épocas. Son cambios y el cambio es desarrollo. Como personas tenemos que lograr un grado de autoconocimiento que nos permita (con humildad) encontrar nuestro camino en lo individual y en lo profesional. En 2016 tengo como reto seguir mejorando como profesional y generar más emoción en lo personal.

Me gustaría acordarme de muchas personas… La enorme Mónica Mendoza. No te pido nada y cada vez que vienes a Madrid, un café, tu sonrisa o un par de palabras tuyas inspiran. Eres muy grande y lo sabes. ¡Gracias por tu pasión por esta profesión!

No quiero olvidarme de nadie de nuestra profesión. No uso mi blog para hablar de mí pero hoy me tomo una licencia. ¡Gracias Sandra Marín, Ricardo Palmieri, Toni Mates, Germán Antelo, David Roncero, Eva del Olmo, Sugata Jain, José Luis Pérez Huertas, Georgina Barquin, Lisandro de Pedro, Jordi Servat, Carmen Prada, Héctor Barrios, Alfonso Ruano y, especialmente, Marcela Mulé… Me enseñaste a renovar la confianza en mí…

Dos personas especiales: mi Princesa Martina; este año el nivel de evolución en nuestra comunicación se ha incrementado maravillosamente; más complicidad; más aprendizaje de mi parte. Mi hermana de la vida, Raquel; que nunca nadie borre esa inmensa sonrisa ahora multiplicada por la bella Lucía.

Mi amigo Jesús, que no se lleva bien con las tecnologías (menos con las redes sociales), no creo que lea esto. “Sebitas, ¡tú no sabes todo lo que nos aportas, nen! Nosotros también te tenemos que agradecer”. Sucede, que cuando uno se entrega con su profesión, que tanto me ha costado y amo, me olvido de pensar en mí… Y ese pensar en mí es sacar a pasear al niño que todos tenemos dentro y que hace las cosas desde el verdadero corazón, desde el amor.

La última sesión del año conocí a la maravillosa Micaela. Hicimos un taller de risoterapia memorable. Quizá volvió el niño que nunca se fue pero que, travieso, estaba jugando a las escondidas… Cuando acabamos se lo agradecí y nos fundimos en un abrazo de segundos interminables. ¡Paz interior!

Cada vez que voy a una formación, pido que no me digan nada del perfil de los participantes. Es mi forma de buscar la empatía, la complicidad con cada una de las personas que me enriquecen y aportan día a día; de dar lo mejor de mí… 2015 ha sido un año lleno de nuevas personas en mi vida y que me han dado muchísimo. He recibido tanto… ¡2016 será increíble! Me apasionan los retos. Aunque a veces haya ciertos miedos, me gusta asumir riesgos.

Confesiones de un consultor… Hablamos de Personas.

Sebas Morelli Jaimez

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