¿Lees o te quejas?

¿Lees o te quejas?

En muchas ocasiones, remarco lo capital que es tener una sólida base cultural y de educación. En mi caso, como en muchos, desde que tengo uso de razón, la lectura ha estado presente en mi vida, inculcada (sobre todo) por mi madre. Luego, mi propia curiosidad, me ha llevado a explorar autores diversos y antagónicos para tener siempre una visión amplia del mundo que me rodea. Lo sigo practicando y se lo puntualizo a mi hija.

Leía hace unos días un artículo en El País Semanal en el que se mencionaba sobre la felicidad que nos produce el leer. Certero, Alan Brew (exeditor de Financial Times), reflexionaba: “Leer a los grandes escritores te hace una persona mejor preparada para tomar decisiones creativas, interesantes y educadas”.

Una persona que tiene un buen nivel de lectura y comprensión está mejor preparada para la vida, en lo personal y lo profesional. La educación y la cultura abren puertas. Lejos de estar quejándote todo el día de la falta de fortuna o de los problemas que existen (los que sean) aprendes a tener una perspectiva global, para luego ir a lo particular, de las situaciones que se viven día a día.

En infinidad de ocasiones vemos a personas ser reactivas ante acontecimientos simples. Esto genera un estrés innecesario. Está en el deseo de cada uno utilizar esta sencilla herramienta, no sólo para tener un nivel intelectual más interesante sino para encontrar mejores respuestas en nuestra vida y ser más proactivos.

¿Cuánto tiempo dedicamos, al día, a leer? Pero buenas lecturas; ya no el periódico o superficialidades. ¿Cuántas horas dedicas a sentarte frente al televisor o navegar, sin rumbo, por internet? Sumergirse en historias, novelas o cualquier tema que nos atrape o haga pensar, será siempre un regalo para nuestra mente.

Por contra, “entretenerse” en la vida de otros y llenar nuestro cerebro de cuestiones tóxicas, no hace más que generar una lectura que no es correcta, que es distorsionada y, muchas veces, negativa del mundo. Hoy el “Homo Videns”, como definiera Giovanni Sartori al ser humano de la era de la tecnología, tiene muchos ruidos en la mente.

Invitaba Julio Cortázar a ir a la lectura como se va a los encuentros más esenciales de la existencia, como se va al amor y a veces a la muerte, sabiendo que forman parte indisoluble de un todo y que un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y su última página.

Sebas Morelli Jaimez

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