Al-Asriya no es Bruselas

Al-Asriya no es Bruselas

Según el gobierno belga hay 31 muertos y unos 300 heridos en los atentados del pasado 22 de marzo en la capital europea. En Al-Asriya (sur de Bagdad) este viernes murieron al menos 40 personas y hay más de 100 heridos por un atentado suicida en un torneo de fútbol infantil donde más de la mitad de los muertos eran chicos de entre 10 y 16 años. Hasta aquí los datos fríos y estadísticos de dos atentados en dos ciudades distintas dentro de una misma semana.

A partir de aquí las incertidumbres. No hay claridad de cómo se realizan los atentados en cuanto a que es imposible seguir una lógica de actuación, sencillamente porque alguien que está dispuesto a inmolarse por una causa no tiene más lógica que esa: inmolarse por una causa.

Europa lleva décadas hacia una mezcla de culturas, religiones y filosofías tan diversas que supera todo intento burócrata, lento y torpe de sus políticos aburguesados en puestos que cada cuatro años tienen que renovar. Esa es su mayor preocupación. Bueno, también cuidar los intereses de todo tipo de negocio que exista a través del gas, el petróleo… y miles de cuestiones que escapan a nuestros conocimientos.

Si la única política de recibir inmigrantes, refugiados o el nombre que queramos ponerle va a ser darles un techo y una subvención estatal, entonces tenemos un serio problema. Eso ¿soluciona? el problema en el muy corto plazo.

Sin una política de integración, inserción, educación, valores y muchos etcéteras, el largo plazo será muy caótico. Ya lo está siendo. Muchos de los terroristas han nacido en suelo europeo pero no se sienten integrados. Los disturbios de Francia en 2005 nos mostraron lo que esto significa.

En 1996, Samuel Huntington, publicó “Choque de civilizaciones“. Su teoría, aceptada por unos, criticada por otros, está más cerca de cumplirse que la intención de muchos que creen que la coexistencia de la gran mayoría de la humanidad es vivir amigablemente.

Todos queremos vivir de forma pacífica, que duda cabe, pero sin unos valores que eduquen, acepten, respeten al otro, no hay forma de coexistencia sana. Millones de personas de diversas creencias o formas de comprender la vida viven en sus ciudades sin que esto suponga problemas pero si observamos con detalle, allí donde los matices muchas veces son invisibles a los ojos (o no se quieren ver), se percibe tensión social.

El otro día, en una red social, una persona de mi entorno enfatizaba que estamos viviendo una guerra. Sí y no. Sí, porque es una nueva forma de entender la guerra. Ya no hay dos ejércitos enfrentados entre sí. Ahora hay terroristas que en cualquier momento y en cualquier lugar, acaban con la vida de muchas personas y dejan heridas a muchas otras. En cualquier lugar del planeta. No vivimos en una guerra porque todos los días seguimos haciendo nuestra vida como si nada…

Entonces, todos los conceptos que teníamos en nuestras mentes sobre lo que es una guerra se han esfumado. Vivimos en la era del “terror social”.

Al-Asriya no es Bruselas. El terror social es a escala mundial. Los muertos, depende dónde toquen, importan más o menos. El ser humano (la masa) en estado puro.

Sebas Morelli Jaimez

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