Tú decides ser libre

Tú decides ser libre

Primero: fuera tópicos. Muchos hablan del sistema, de un Matrix, que hay que pagar las cuentas a fin de mes, que no puedo, que cómo lo voy a hacer, que el Estado ahoga, que las empresas no te permiten crecer y un largo etcétera que, quieras o no, no hacen más que mostrarte cuan cómodo o cómoda estás en tu zona de confort.

En mis formaciones cito siempre a Albert Hirschman y su obra “Salida, voz y lealtad”. Este economista alemán nos habla sobre el deterioro de las empresas, organizaciones y los estados pero, lo más importante, cómo dar pasos para no perder nuestra libertad. Por supuesto hay que saber hacer una interpretación y adaptarla a cada caso particular.

Se trata de encontrar respuestas que nunca debemos dejar que nos las dicte nadie (personas, organizaciones o estados), sino el concepto de libertad se desvanece.

¿Cómo de sólida es tu formación cultural? ¿De educación? ¿Cómo te llevas con tus miedos? No los de supervivencia; los que te bloquean para “hacer”. ¿Comprendes la realidad que te rodea? ¿Te sigues formando? ¿Te sigues educando? ¿Tienes valores? ¿Te respetas a ti mismo?

En cualquier circunstancia de la vida, te incorporas a una empresa, a un núcleo social, dentro de tu familia o en la relación con tu pareja. Lo siguiente es que sientes pertenencia, tienes lealtad en el ámbito que sea. Cuando esto ocurre, aparece tu voz. Te comunicas, te expresas, dices lo que pienses. No siempre tus ideas serán tenidas en cuenta pero hay una implicación. Eres visible, aportas.

Pero qué ocurre cuando una situación, alargada en el tiempo, te genera estrés, agobio, falta de motivación, cansancio mental, enfermedades corporales, sentimientos negativos… Hirschman nos da la respuesta: la salida.

Si a esta altura te dices, “¡sí claro, cómo si fuera tan fácil!”, vuele al primer párrafo: deja atrás los tópicos sociales y personales heredados. Tú decides ser libre. Y eso lleva tiempo, dedicación, esfuerzo y, en muchas ocasiones, dar salida a personas, trabajos o cosas que no eran realmente lo que nos permitían ser nosotros mismos. No se trata de hacer una revolución a la francesa. Los cambios serios, profundos llevan tiempo, compromiso y honestidad con uno mismo. Es tu elección. Luego no te quejes.

¡Te deseo lo mejor en tu elección! Porque no olvides que siempre estás tomando decisiones, incluso cuando no tomas ninguna decisión estás decidiendo no hacer nada…

Sebas Morelli Jaimez

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