La magia eres tú

La magia eres tu

Patricia era una niña que se sentía atrapada. No sabía cómo ni porqué. Nunca se lo había planteado. Sus días eran rutinarios y placenteros. Su entorno familiar y social, más allá de algunos problemas “habituales”, era el normal si se comparaba con lo que veía todos los días. Una vida sin demasiadas complicaciones.

Patricia fue creciendo y, según iba madurando, cumplía con las tradiciones que rodean a cualquier familia: encontrar pareja, casarse, comprarse una casa, tener hijos, visitar a ambas familias, trabajar… Económicamente, estaban tranquilos. Sin grandes alardes.

Socialmente, los amigos de ambos. La vida iba entrando en una calma rutina. Ella, un día, se miró al espejo. Pero días después, se observó. No le gustó lo que él le devolvía. De forma inconsciente primero, con cuestionamientos hacia sí misma según se lo planteaba, Patricia supo que algo estaba cambiando.

Lo comentaba con Iván, con sus amigos, sus padres. Tenía la sensación que, inicialmente, era escuchada pero que cuando se reiteraba en replantearse, su voz flotaba en un ambiente superficial que asfixiaba su entorno. Pequeño entorno reconocía ahora.

Un día, conoció una cafetería con un halo mágico; casi de monasterio. Un lugar único en Madrid. Un relax en la histeria de la jungla de cemento. Lejos de tardes grises de un invierno largo y penetrante. Fue su secreto. Durante mucho tiempo, nadie supo de los cambios que se estaban produciendo en Patricia. Ella tampoco lo sabía.

Un día, mientras sonaba “My only love” de Bryan Ferry, se le acercó Pablo. – “¿Te puedo acompañar?”, le preguntó muy educadamente. Sorprendida y titubeante, Patricia le dijo que sí con la mirada… – “No lo sabes pero te observo desde hace varias semanas que vienes aquí”, dijo él. Ella sólo atinó a decirle que no lo había notado…

– “Sé que no lo has notado… como también he observado tu corazón solitario”, sorprendió Pablo.

– “No sé que decirte… Estoy entre sorprendida, dubitativa y sin reacción…”, esgrimió ella.

– “Deja esos estados y pasa a la acción. Toma las mejores decisiones posibles. Sé tú misma. La magia la haces tú…”, le respondió Pablo, quién se levantó de la mesa, le sonrió y lentamente desapareció de la vista de Patricia…

Sebas Morelli Jaimez

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