El lugar al que perteneces

Para los nativos americanos (mucho antes de la conquista del oeste en lo que hoy es territorio estadounidense), este escudo representaba la esencia de la vida. El laberinto nos muestra el viaje de la vida; los obstáculos, hacer las elecciones correctas hasta encontrarse a uno mismo en el centro… Y en el centro está el hogar. Un lugar al que pertenecer.

Un hogar no es una casa. Un hogar puede estar en tu lugar de nacimiento o no. Puede ser tu familia. Tus amigos. Un lugar donde echas raíces porque has elegido llegar allí y quedarte. El lugar al que perteneces.

Nacer en una tierra no tiene porqué ser condicionante de arraigarse sí o sí y si no, eres un traidor o muchas calificaciones que la gente suele poner por miedos. Los nativos, en cualquier lugar de la historia de la humanidad, eran nómadas. Buscaban sus asentamientos según sus necesidades para la supervivencia. Lo hacían en la unión del grupo. El amor y la convivencia por la comunidad por la que sentían pertenencia.

Cuando te encuentras a ti mismo, encuentras tu hogar. No es físico. Es mental. Es de corazón. Es espiritual. Es como tú quieres que sea.

En el laberinto de la vida, nuestro viaje está plagado de obstáculos. Todo el tiempo estamos tomando decisiones. Nos equivocaremos. Arriesgaremos. Sólo así sabremos que, tarde o temprano, llegaremos a nuestro hogar. A encontrarnos con nosotros mismos. ¡Un viaje apasionante!

Sebas Morelli Jaimez

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