La certidumbre al cambio

La revolución digital (no la tecnología en sí misma), por lo menos, en lo que implica a nuestras generaciones, nos está modificando permanentemente. Hablamos de niños y adultos dispersos pero acaso, ¿hoy no vemos padres viviendo en España y sus hijos dispersados por el mundo, por ejemplo? Estamos preocupados por la pérdida de privacidad pero, desde siempre, al ser humano, ¿no le ha gustado conocer todo sobre la vida del otro? Por supuesto, generalizo.

Estamos todo el tiempo procesando información social; de forma consciente e inconsciente. Ahora, la tecnología, nos permite potenciar, por cantidades inimaginables, esa información. Hasta hace, tan sólo 10-15 años, sólo conocíamos lo que ocurría en el barrio.

Según, quienes investigan los cambios que estamos experimentando, nos cuentan que en el año 2050, la inmensa mayoría de las personas vivirán en grandes ciudades. Hoy, cuando hablamos de despoblación, en muchas regiones de nuestro país, no debería sorprendernos este presente. Guste o no guste. El mundo ya es muy cosmopolita. Es presente, será más futuro.

El Homo Sapiens tiene, aproximadamente, unos 200.000 años de existencia. Toda la evolución que hemos y estamos viviendo desde lo tecnológico, nos invita a creer que nuestros cambios se pueden dar de forma vertiginosa ya que, desde hace unos 15 años (de forma masiva), todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos supera… y ello genera estrés, ansiedad, conflictos, cambios de paradigma y un extenso etcétera que nos come en el día a día.

Adaptación. Educación. Cultura. Amor. Gestión emocional. Tomar decisiones de forma racional (no quiere decir ser autómatas). Aprender a separar el corazón del pragmatismo. Saber decir no de forma asertiva. Ser empáticos… Son asignaturas, a nivel masivo, que el ser humano debe asimilar, comprender e interiorizar para emprender un camino de autoconsciencia que nos permita conocernos cada vez más. De esta forma, eliminaremos miedos injustificados y podremos comenzar a colaborar (en todos los sentidos de la vida) con el otro sin juzgar.

La certidumbre al cambio es eso… mirar a los otros (y a todo lo que nos rodea) desde el enriquecimiento personal y nuestro aporte a un mundo más colaborativo, sostenible y donde la calidad de vida sea norma y deje, en el pasado, enfermedades como la soledad o la depresión (en sus diversos grados). Enfermedades éstas, silenciosas, y que están siendo una gran amenaza al interior de millones de personas mientras nos admiramos de los avances tecnológicos superficiales para nuestra vida exterior.

Todo puede convivir en su justo equilibrio. La certidumbre al cambio está en la educación y ésta nos aportará las mejores decisiones posibles para nuestro bienestar y no tener miedo al cambio.

Sebas Morelli Jaimez

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