Corazón y cerebro

Escribo este artículo un día antes de la enorme final de baloncesto entre Argentina y España. Colofón de un mundial que, en China, nos ha mostrado una gran sonrisa por ver selecciones, con más o menos nivel esperados, pero que, gracias a este deporte, nos regalan lecciones de estrategia como casi ningún otro deporte popular puede aportar.

Luis Scola tiene 39 años y juega con la irresponsabilidad de un adolescente. Marc Gasol dice presente en los momentos en los que el corazón ya no quiere saber nada más. Los “Sergios”, Scariolo y Hernández, aportan cerebro y estrategia. El resto de jugadores, de ambos bandos, no son meros acompañantes. Todos hacen, de este juego colectivo, un verdadero ejemplo de cohesión, compañerismo, sacrificio por el otro, apoyo, comprensión… y podría buscar más calificativos. Hay uno que quiero resaltar: ausencia de ego. Todos son (incluso los argentinos) unos “criminales con mentalidad ganadora” como resumió Campazzo cuando se le preguntó por España, rival en la final.

Personalmente, creo, que la superación personal y ser competitivos van de la mano. Nos han enseñado que “querer ganar” está mal visto. Siempre que sea con respeto y sin agresividad, buscar la mejor versión de uno mismo es muy lícito. Lo otro tiene que ver con un exceso de ego y falta de ética que, la misma sociedad o entorno, se encargan de desplazar.

Dos equipos que lucharán por la gloria. Estrategia, corazón y entretenimiento. Argentina y España. Superlativos jugadores. Dos entrenadores con cabeza. Decía Scariolo, una vez derrotada Australia: “…la suma de corazón y cerebro que este equipo ha tenido ha sido superior. Hemos sabido jugar con paciencia los momentos complicados, que los ha habido y mucho, pero hemos mostrado un carácter y una competitividad tremendas. Sin tirar la toalla nunca y tomando buenas decisiones en los momentos decisivos del partido”.

En nuestro día a día personal y profesional, el deporte, nos enseña cómo jugar. Somos nosotros quienes decidimos hasta qué punto somos capaces de darlo todo desde nuestra verdadera consciencia en el camino de la búsqueda constante de esa calidad de vida que nos permita sentirnos realizados según los valores que tenemos fuertemente arraigados y que nos llenan de paz interior.

Instalarse en la queja, nunca fue un buen negocio. La superación personal, aún siendo el camino más largo, nos aporta verdadera satisfacción.

Sebas Morelli Jaimez

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