Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid
Martes 26 de septiembre de 2006 (recuperando artículos)

Anoche, en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, con 20 minutos de retraso sobre la hora programada y con un público absolutamente entregado, George Michael hizo su segunda presentación del «25 Live Tour» que repasa, precisamente, los 25 años que lleva en el mundo de la música el cantante británico de origen griego.

Al comienzo, el escenario estaba totalmente tapado de telas negras, que cayeron cuando se apagaron las luces del recinto, para dar paso a una sorprendente disposición de músicos y artista. George Michael comenzaba con «Waiting» (solo guitarra y voz) detrás del escenario y con todo a oscuras, mientras el delirio general era increíble.

La luz se hizo y apareció la estrella (porque Michael es un verdadero pop star) para que «Flawless» hiciera una macro discoteca con algo más de 20.000 almas entregadísimas al carisma del ex-Wham!

El escenario tenía un punto demasiado frío con respecto a los músicos, pero de absoluto protagonismo para George Michael. Con unos 20 metros de fondo, 15 fueron para él y para los músicos el resto, distribuidos en tres plantas con una pantalla que los partía al medio y que llegaba hasta el inicio del escenario, con un formato de L donde se reproducían todo tipo de vídeos y sobre el que George bailaba y cantaba.

Estaba claro desde el inicio, y fue la constante de las dos horas y media que duró el concierto, que George Michael era el protagonista y podrá sonar muy repetido pero así lo dejó claro desde el vamos: yo estoy aquí, me presento ante todos ustedes y los voy a tener en un puño… fue tal cual. Es tal su personalidad que nadie se atrevería a contradecirlo.

Impecablemente vestido de negro, salió a brillar con «Fast Love», «Star People», «Too Funky» o «Everything She Wants» (primer tema Wham!).

Lució su voz de crooner en temas como «John And Elvis Are Dead», «Father Figure», la fantástica «Praying For Time», «My Mother Had A Brother» o «The First Time Ever».

La anécdota de la noche se la llevó la versión de «Shoot The Dog»: mientras se veía el famoso vídeo que deja en ridículo a George Bush y sobre todo a Tony Blair, un muñeco inflable del presidente de EE.UU. crecía y crecía… hasta que el mismo Michael le bajó el cierre del pantalón y se desplegó otro muñeco de un perro bulldog con la bandera británica que simulaba una chupada del pene de Bush… Ovación total.

20 minutos de descanso; demasiado tiempo.

Continuó el concierto (ahora con una chaqueta color plata) con «Faith», «Spinning The Wheel», «Jesus To A Child» (hermosísima versión), el nuevo tema «Easier Affair», «Amazing», «I’m Your Man», para hacer el último bis con «Careless Whisper» y cerrar el concierto con «Freedom».

Impecable sonido; incomparable y madura voz; un espectáculo digno de una gran estrella; un público, en su mayoría femenino e histérico que, en ciertas ocasiones, no dejaba disfrutar el concierto y la sensación que es mejor escuchar a George Michael tranquilo en casa o en el coche o con tu pareja, o porqué no en un teatro pequeño y con un público respetuoso y que sepa escuchar… aunque quizá se pide demasiado…

Tan solo tres temas de Wham! y el resto a lucir su voz solista.

Pocos han logrado sobrevivir 25 años en el mundo de la música y ser respetado. Sólo por eso vale la pena disfrutar a este fantástico intérprete.

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