Si el perro es el mejor amigo del hombre, deberíamos crear un juzgado para animales; con abogados perros y jueces perros. No creo que sea necesario entrar en un debate sobre si se puede comparar a un ser humano con un animal. El ser humano es un ser humano. Un animal es un animal. ¿Obvio? Pues, un perro, por ejemplo, no lo comprende así. Podemos compartir ciertas características que nos unen pero cada uno es quien es.

He comentado en alguna ocasión que tengo un Beagle. Duke, como su raza, es nervioso, juguetón, está todo el tiempo (si no duerme) pegado a uno y no te deja ni a sol ni a sombra. Genéticamente, está “preparado” para la caza y, aunque el mío no está entrenado para tal actividad, no le gusta para nada estar solo. Exige atención, mucha. Jamás había tenido una mascota; de repente, un Beagle, es mucho. Me adapté (me costó) y mi relación con él es inmejorable. Me ha enseñado mucho.

Ocurre que cuando sacas a pasear a tu perro, coincides con otras personas que hacen lo mismo. Hasta aquí todo normal. O no. En mi observación en el comportamiento de Duke con respecto a otros perros, ves como juegan, corren, se ladran y un largo etcétera. Pero, lentamente, empecé a observar a sus dueños… He visto, en un porcentaje medio, cómo muchos de ellos maltratan a sus mascotas. No hace falta ver una imagen en las redes sociales y condenar esas actitudes de violencia animal (¡Qué también, por supuesto!).

Hace falta darse cuenta que, no es normal, que las frustraciones, miserias y mediocridad de muchas personas esté justificada por aquello de que el perro es una raza complicada y no sé qué sandeces más. El perro es como es su dueño o núcleo familiar. Si amas a tu mascota, será una relación formidable; de ida y vuelta. Si eres un miserable, tristemente, a tu mascota le estás fastidiando la vida. Insisto: el perro es como es su dueño o núcleo familiar.

Lo que vemos en la calle o en un ámbito público es un reflejo de la “intimidad” de la relación (puertas para adentro). Si tienes problemas de soledad, no te aguantas a ti mismo, no te puedes relacionar con otras personas desde el afecto y un millón de potenciales problemas más, no le jodas la vida a un bicho que lo único que quiere es jugar, dar afecto y ser leal a su dueño.

Muchas veces me pregunto si es necesario utilizar palabras fuertes para expresar cosas que ocurren en nuestras sociedades exitistas, exiguas de valores o carentes de ciertos principios, y me respondo que sí. ¿Por qué? Porque hay personas (demasiadas) que confunden derechos con obligaciones. Han aprendido a reclamar antes que a demostrar que merecen lo que exigen.

Si tienes una necesidad existencial no resuelta, busca ayuda profesional. No pasa nada. No sientas vergüenza. Ir a un psicólogo no es estar loco. Acabemos con esa rancia e injustificable creencia limitante. Un buen profesional puede ayudar en muchos aspectos que heredamos de educaciones carentes de afecto y emoción. No pasa nada pero no descargues tus frustraciones sobre unos bichos que no tienen la culpa de tu analfabetismo emocional.

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