Convencer: incitar, mover con razones a alguien a hacer algo o a mudar de dictamen o de comportamiento. Persuadir: inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo. Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864): escritor y filósofo español que falleció, el 31 de diciembre de 1936, bajo arresto domiciliario en Salamanca. Alejandro Amenábar (1972): director de “Mientras dure la guerra” (estrenada en septiembre de 2019).

Revisar la peculiar vida de uno de los mayores exponentes de nuestra cultura, y en una más que compleja época de nuestra historia, no es tarea nada sencilla. Las controversias de la Segunda República con sus defensores y detractores; un incipiente golpe de estado que derivaría en la Guerra Civil y un personaje con un intelecto que merecía el respeto de propios y extraños (aunque para el momento, no había especial certeza), aderezado con sus propias contradicciones, hacen de esta película, un imprescindible ejercicio cultural y de educación. No busca, este artículo, un análisis de esa parte compleja y dramática de nuestra historia reciente. Sería una osadía hacerlo a falta de corroborar datos en los que incluso, diversos historiadores, no se ponen de acuerdo. No trata ni se propone, este artículo, juzgar hechos.

Karra Elejalde (en el papel de un Unamuno en su crepúsculo) nos brinda una soberbia interpretación y nos adentra en profundizar lo poco que solemos conocer sobre nuestra historia más reciente. Son temas aún “calientes” y fijar posición, aún a día de hoy, es temerario. Hacerlo es tomar partido por una idea u otra y, siendo esto lícito, no deja de ser arriesgado, sabiendo que el mismo Unamuno tenía una pelea interna con sus propias contradicciones.

Eso hace al escritor, esencialmente atractivo. Buscamos convencer (y convencernos) de nuestros propios criterios cuando, la realidad, la hacemos según nuestra educación, valores, creencias, vivencias y, éstas, condicionan nuestras emociones a la hora de recordar hechos concretos que nos han marcado. Por eso convence la actuación del de Vitoria. Por eso es plausible el riesgo que asume el director español de origen chileno. Una película no puede ser un libro de historia (de una determinada parte de ella) que dicte sentencia sobre hechos concretos pero sí puede servirnos para introducirnos en personas que despierten nuestro interés o fascinación para aprender un poco más de ellos; incluso de personajes con sombras como los generales de esa época y en lo que derivó la toma de sus decisiones.

El 12 de octubre de 1936, Miguel de Unamuno pronunció, en la ceremonia (celebrada en el paraninfo de la Universidad de Salamanca), de lo que en aquella época se llamaba Fiesta de la Raza, su famosa cita que lo reconciliaría consigo mismo: “Venceréis, pero no convenceréis”. Toda una declaración de intensiones.

Hoy, tenemos la enorme posibilidad de trabajar y profundizar en los conceptos que la P.N.L., la Inteligencia Emocional o el Mindfulness, nos aportan. Si bien la historia fue la que fue, no tenemos por que pensar en repetir situaciones, pensamientos o creencias que nos limitan. Intelectualmente estamos más formados y preparados para afrontar una crisis. Aunque, en según que situaciones, esta época de pandemia nos arrastre y muestre momentos de debilidad, dentro nuestro hay otro yo que nos va modificando constantemente y podemos recurrir a esas fuerzas internas que, solos o con ayuda, nos permitan convertir esas debilidades en fortalezas.

Si como nos legara Unamuno, en ese discurso, “Venceréis, pero no convenceréis”, ¿cuál y cómo es nuestro diálogo interno? ¿Estamos realmente convencidos de nuestro discurso interno? ¿Es positivo, realista, enérgico y potente? ¿O nos dejaremos vencer por las circunstancias actuales? Resulta más retadora e inspiradora la primera opción. Convencernos de construir (o reconstruir) nuestras fortalezas; practicar la resiliencia. Todo un reto de vida. Toda una declaración de intensiones.

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