Minuto 71 (de un total de 80 que dura un partido de rugby). Escocia ataca a Francia. En la defensa de un balón, el apertura escocés, Finn Russell, impacta su antebrazo en la garganta del zaguero francés, Brice Dulin. Ambos caen y el golpe se profundiza quedando Dulin tirado en el césped tomándose, con sus dos manos, la zona. El arbitro inglés, Wayne Barnes, solicita el apoyo del vídeo arbitraje. ¿Hay real intención de agredir? Tarjeta roja para el escocés. Acepta la decisión y se dirige hacia el francés para disculparse y darle un abrazo. Disculpas aceptadas. Escocia se queda con 14.

En un partido en el que Francia nunca vislumbró la posibilidad de llevarse el Torneo Seis Naciones de Rugby 2021 (ganado finalmente por Gales), Escocia venció 23-27. El Stade de France vacío y una noche lluviosa en París como testigos. Hacía 22 años que el 15 del Cardo no ganaba en la capital francesa. A quienes nos gusta este deporte, no deja de sorprendernos (no debería pero es saludable que así sea) las lecciones que nos regala a menudo. Existe un antiguo dicho inglés que define muy bien la contraposición entre el rugby y el fútbol: “El fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros”.

La acción de Russell contra Dulin forma parte de un juego que, si no se conocen las reglas, puede parecer despiadado. Nada más lejos de la realidad. El rugby es el deporte con más contacto brusco del físico que debe soportar un jugador y, en ocasiones, suelen ocurrir acciones como esta. Lo cierto es que ningún deportista va con la intención de lesionar a otro.

¿Qué lecciones nos deja este noble juego? Una primera reflexión nos lleva a comprender cómo conseguir buenos resultados gracias al trabajo en equipo; aquí podemos encontrar esfuerzo, empatía, talento, liderazgo o compromiso. Sobre todo, la seguridad de saber que tu compañero va a dar lo mejor de sí para el bien del equipo; que es tu propio bien. Leí, hace tiempo, a un jugador de Los Pumas (selección argentina de rugby) cuando le preguntaron sobre la filosofía de este deporte: “Una de las buenas cosas que tiene el grupo es la unión. Todos quieren el bien del otro”.

La foto (tomada de la web oficial sixnationsrugby.com) que ilustra este artículo nos lleva a comprender e interpretar el enorme trabajo de liderazgo que hay detrás para lograr que un equipo (que no es lo mismo que un grupo) se comprometa con un único fin. Llevado al mundo de la empresa (grande o pequeña), y en tiempos de crisis, es fundamental que aprendamos y pasemos a la acción en conceptos objetivos: apertura mental (saber discernir entre las cosas en las que se puede tener influencia y en las que no), superar miedos y prejuicios, la importancia de confiar, aceptar lo que la vida nos pone en nuestro camino y adaptarnos en vez de sufrir lo que no podemos cambiar. Huir de preocupaciones estériles.

Cuando Finn Russell reconoció la decisión del arbitro nos dejó varios mensajes: aceptación del error y su consecuencia. Disculpas al adversario. Respeto por el juego y el resto de jugadores. Respeto por el público y por la filosofía del deporte. Lo que implica dejar a tu equipo con uno menos.

La formación de verdaderos líderes (siempre insistiré en no llamar líder a cualquier persona que ejerza un cargo) es clave, sobre todo, en tiempos de profundas crisis. Un líder se hace, no nace. Quienes desde muy temprana edad han sido educados en valores, en el respeto y en la seguridad en sí mismos, adquieren un carisma que les da muchas posibilidades de liderar pero ello no garantiza nada. El líder «se hace» porque decide, de forma humilde y altruista, aportar al desarrollo de los demás.

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