¿Es fácil recurrir al mundo del deporte para buscar esos ejemplos de los que luego se pueden escribir tintas y tintas de artículos? Lo de tintas y tintas ya está en desuso pero, desde luego, mucho se puede redactar. Antes, como algo exclusivo del periodismo; hoy por hoy, de cualquier ser humano que tenga una red social y publique lo que le venga en gana, sea lo que sea; sea como sea. En demasiadas ocasiones, y dependiendo el lugar dónde se publique, la credibilidad será o no será. Aunque esa es otra cuestión.

Carlos Sainz Cenamor (Madrid, 1962) va camino de cumplir los 62 años en abril próximo. Incombustible, este pasado viernes 19 de enero de 2024, ganó su cuarto Rally Dakar. En este caso, junto a su copiloto Lucas Cruz. Uno de los rallyes más duros y, qué duda cabe, el más famoso del mundo. Carlos ha ganado esta prueba con cuatro marcas distintas: Volkswagen, Peugeot, Mini y Audi. Desde 1987, otros ocho títulos en categorías similares, avalan la leyenda viva que es este madrileño.

¿Por qué recurrir a un ganador para buscar ejemplos que podemos llevarlos o aplicarlos en la vida corriente de cualquier ciudadano de a pie que no tiene tanta fama o es tan conocido? Por supuesto que existen otros ejemplos deportivos (en muchísimos casos de especialidades poco populares) a destacar. Sin ir más lejos, acabar un rally ya es una victoria y lo hecho por Isidre Esteve o la conquista de Cristina Gutiérrez, al ser la segunda mujer que gana el Dakar en coches, es admirable y un ejemplo también.

Ocurre que Carlos Sainz ha tenido también muchos varapalos y es muy popular. Por el motivo que sea, sus fracasos también han sido muy sonados. Si vamos a la vida cotidiana, ¿cuántas de estas situaciones nos encontramos en el día a día y que conocemos de personas de nuestro entorno? Absolutos desconocidos para la masa, observamos como se sobrevive diariamente frente a un océano de preocupaciones que importan sólo a quien tiene la obligación de gestionar su vida lo mejor posible.

Recurro al capítulo “El aburrimiento profundo” del libro La sociedad del cansancio (2017) de Byung-Chul Han, a quien ya he citado en otras ocasiones. En dicho capítulo, se refiere, el filósofo surcoreano, al multitasking que tanto se solicita como gran “habilidad” para trabajar en según qué sectores. Desde su criterio, no es esta una tarea para la cual esté capacitado el ser humano; la ve, de hecho, como una regresión en esta era de la sociedad del trabajo y la información.

Sí la valora para la supervivencia animal y aquí la podríamos aplicar al reciente campeón del Dakar: “Un animal ocupado en alimentarse ha de dedicarse, a la vez, a otras tareas. Por ejemplo, ha de mantener a sus enemigos lejos del botín. Debe tener cuidado constantemente de no ser devorado a su vez mientras se alimenta. Al mismo tiempo, tiene que vigilar su descendencia y no perder de vista a sus parejas sexuales. El animal salvaje está obligado a distribuir su atención en diversas actividades”.

Si nos quedamos con esta visión de Han, Carlos Sainz ha hecho multitasking. Ha tenido que estar pendiente del tiempo, de la arena, de las piedras, del navegador, del frío, del calor, de los rivales, de confiar en que no se equivoque su copiloto, de cuidar el coche para que llegue lo mejor posible al final de cada etapa, de no atropellar a fanáticos por ciertas partes del recorrido… El cuarto de Carlos ha tenido todo esto y mucho más de esta leyenda viva del deporte español. Disfrutémoslo. La envidia es mala consejera.

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