Escribir sobre los títulos obtenidos en el Real Madrid y la Selección Española, es redundar sobre lo que todos sabemos. Tampoco vamos a hablar sobre su carrera como futbolista. Discutir su currículo es una insolencia. Vicente del Bosque, desde siempre, pero más notorio en los últimos años es un desarrollador (si se me permite el término) de personas. El gran formador.

El puesto de entrenador se ve, en una enorme cantidad de veces, como una silla eléctrica. Si no logras resultados, te ejecutan. Siempre es más fácil prescindir de una persona que de un equipo completo. Te tienes que arreglar con lo que tengas. La edad también es muy compleja. Jóvenes que tienen grandes ingresos (aunque no todos), responsabilidades y presiones muy altas. También tienen ganas de vivir y no perder un solo minuto. ¿Cómo se educa en valores? ¿Cómo se logra que no se pierda el norte? ¿Cómo se gestiona el éxito?

Salvando las distancias lógicas de una élite, podemos hacer paralelismos. Tener a cargo un grupo de personas, sea en el ámbito que sea, es una responsabilidad enorme. Ya he escrito en varias oportunidades sobre esto. Me parece un tema apasionante. Un gran reto. Un desafío que me gusta. Llevar al éxito a otras personas motiva. Pero también hay que saber desarrollarlas.

Hay algunos factores que creo son claves para hacer un muy buen trabajo:

1 – Conocer la cultura de la empresa es básico, sobre todo si se llega desde fuera. Quién no logre investigar, comprender y adaptarse a la filosofía de la organización, tiene un problema garantizado.

2 – Por supuesto que un gestor tiene sus propias herramientas, pero éstas deben ser flexibles. Hoy los equipos de trabajo son dinámicos, a distancia en muchas ocasiones, de diversas generaciones, independientes y proactivos.

3 – Reuniones grupales que aporten y no por cumplir. Resultados; cómo se consiguieron; qué haremos para mantener el nivel; qué haremos para mejorar; role playing; motivación. ¡Implicar a los protagonistas! A una reunión hay que ir con los deberes hechos. Respetar tiempos y programa previamente informados. Nuestros colaboradores no ven con buenos ojos reuniones desorganizadas y eternas. Resta energía y credibilidad.

4 – Reuniones individuales pactadas. Semanales. ¿Cómo van los resultados? ¿Cómo se siente la persona? ¿Puede estar afectando algún tema extra laboral? Ningún tema es menor a la hora de evaluar el rendimiento individual.

5 – Estar en el día a día con el equipo, sobre todo en ventas. El negocio está en la calle. La oficina es para las tareas administrativas y el horario será el de “menor” actividad comercial (si es que existe, claro). Hay que acompañar a nuestra gente. Todo el tiempo. Forma parte de nuestra responsabilidad como líderes de un grupo.

Hay mucho más, ¡claro que sí! Son sólo unos puntos para empezar pero que describen cómo debe ser la base.

Vicente del Bosque ha reunido estos conceptos en el Real Madrid y la Selección Española y los resultados futbolísticos son indiscutibles. Pero sus jugadores van más allá a la hora de reconocer sus méritos. Si la persona está bien motivada, considerada y cuidada, responderá dando lo mejor. Con un gran nivel de exigencia, por supuesto.

Hablamos de desarrollar personas. Si logramos implicarnos de tal manera, no sólo conseguiremos ayudarles a lograr el éxito colectivo e individual, sino que ayudarán a lograr el del gestor del equipo. Fantástico reto.

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