Palau Sant Jordi | Barcelona

Sábado 21 de abril de 2007 (recuperando artículos)

Antes que nada, me pude dar un gran gusto personal: poder escuchar la música de Pink Floyd en directo. Si bien no tengo favoritos, creo que han sido de los que más me influenciaron. Está claro que el grupo británico no se volverá a reunir, por eso la ocasión de ver a uno de sus fundadores era la excusa perfecta.

Como en su actual gira europea sólo tocaría en Barcelona, para allí me fui… para disfrutar de los grandes temas con el agregado de la presentación completa de «The Dark Side Of The Moon», quizá uno de los 10 mejores discos de la historia de la música contemporánea.

Una vez adentro del Palau Sant Jordi, en el escenario se podía ver de fondo una proyección-foto en la que compartían protagonismo una vieja radio, un vaso medio lleno de whisky, la correspondiente botella (medio llena también), un frasco de pastillas, un cenicero con bastante uso y una pequeña réplica de un avión de la segunda guerra mundial.

Diez minutos antes del inicio, comenzó a «moverse» la imagen para ver la mano de un hombre modificando el dial de la radio, al mismo tiempo que mostraba como esa misma mano marcaba los excesos: whisky, cigarrillos, drogas… conflictos…

En un juego de cambio de emisoras y músicas (Elvis Presley o Chuck Berry, por ejemplo), las luces se apagaron para dar paso a una furiosa versión de «In The Flesh», a la que le siguió «Mother».

Roger Waters, vestido de negro absoluto, con su bajo a cuestas, se convirtió en el maestro de ceremonias.

No tardaron en llegar los clásicos de Pink Floyd: «Set The Controls For The Heart Of The Sun» (el único de los años ’60), «Wish You Were Here», «Shine On You Crazy Diamond» (ambos con el recuerdo al recientemente fallecido Syd Barrett), «Southampton Dock», «The Final Cut», «Sheep» (un espectacular cerdo sobrevolando el espacio aéreo del recinto nos recordaba lo que significa Bush durante estos últimos años, más la inscripción «All Religions Divide Us»).

Si la carga política estaba a la orden de la noche, con sus temas en solitario quedo esto en evidencia: «Perfect Sense» (de su tercer gran álbum solista «Amused To Death») nos quiso mostrar cómo puede ser que no veamos que todo lo que nos quieren vender los políticos y grandes empresas no es más que todo el dinero que pretenden obtener sin importarles nada de nada el cómo; «Living Beirut» (single de 2004), nos muestra una vez más otro de los grandes muros que tiene que soportar la humanidad: humillación, pobreza, disgregación, odio y cuantos adjetivos más…

Quince minutos de intervalo para dar paso a la presentación completa de «The Dark Side Of The Moon», LP de 1973 que ha permanecido durante más de 20 años entre los 200 discos más vendidos de la revista Billboard, la más importante de la industria musical. Tercer disco más vendido de la historia de la música.

«Speak To Me»; «Breathe In The Air»; «On The Run»; «Time»; «The Great Gig In The Sky» (formidable interpretation de P.P. Arnold); «Money»; «Us And Them»; «Any Colour You Like» (fantástico trabajo de los láser formando un prisma que reproducía la portada del disco); «Brain Damage» y «Eclipse».

Para el final, el gran clásico «Another Brick In The Wall» y «Comfortably Numb» demolieron con un sonido infernal y una banda increíble de 14 músicos, entre los que destacaron Andy Fairweather- Low (guitarra), John Carin (teclados y guitarra), Graham Broad (¡¡¡Cómo toca la batería!!!) o Snowy White (también en guitarra).

Así como ha quedado claro que Pink Floyd no volverá a reunirse (por lo menos con Roger Waters), también queda demostrado que cuando se interpretan versiones en las que David Gilmour ha dejado la marca de su calidad infinita con la guitarra, nadie puede ni siquiera imitarlo… y eso en las canciones se nota mucho, por más que se utilicen magníficos guitarristas como en esta gira.

De cualquier manera, tanto Roger Waters como David Gilmour son dos grandes genios de la música, y así como es estéril la discusión si Lennon o McCartney, yo digo: los dos. Cada uno han aportado lo suyo para generar el gran monstruo que es Pink Floyd y lo único que nos queda es disfrutar su enorme música… lo demás es pura basura comercial.

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