El papel de la comunicación interna (dentro de una empresa) debe estar plasmado en una política a modo de documento y accesible a todas las personas, quedando claro el qué y el cómo. Algo sencillo; sin burocratizaciones. No sólo en procesos de cambios, si no también en épocas «estables»; sabiendo que los entornos actuales de las últimas dos o tres décadas se han caracterizado por la inestabilidad, volatilidad y complejidad como nunca antes se había vivido a nivel empresarial. Esto, producto de la globalización. Entonces, resulta apropiado, desde la alta dirección, practicar una comunicación no sólo vertical descendente sino, de la misma forma, transversal y con los correspondientes canales de feedback. Debe primar el compromiso.

Así mismo, aceptar (como un proceso de maduración organizacional) el feedback vertical ascendente. Tantas veces rechazado, la empresa que no practique, honestamente, esta forma de entender el pensamiento y aporte global de todas las personas que integran la organización, tendrá serios problemas de competitividad por el talento y, esto, afectará su productividad.

He experimentado, en un proyecto con una pyme grande, el que los responsables de los departamentos sólo se preocuparan por cómo estaban haciendo su propio trabajo sin percibir que también afectaban al resto de áreas y siempre había conflictos por ello. Luego de presentar un plan de comunicación y resolución de conflictos, trabajamos conceptos de escuchar activa, observación, mejorar el diálogo interno, comunicar asertivamente e intercambiar tareas y, después de seis meses (llevó su tiempo por la inercia tóxica que existía), todos comprendieron la importancia de cómo el trabajo de cada área afectaba a las otras. Lo habían puesto en practica y con resultados favorables. Lamentablemente, esta experiencia fue agridulce ya que los responsables vieron los frutos pero la dirección vio una pérdida de tiempo esto, producto, según mi conclusión, del ego del director de la empresa: la no aceptación del cambio sino era producto de sus ideas. El concepto de «no tenemos tiempo» es letal y está enquistado sin siquiera revisarlo.

Hace falta mucho trabajo aún pero la buena noticia es que el recambio generacional está abriendo las mentes en la alta dirección. Si desde allí no se pasa a la acción, todo se quedará en promesas que permitirá la no adaptación al cambio y, posiblemente, la desaparición de la empresa. Cuando hablamos de cierres de empresas o falta de competitividad, no sólo se ven afectadas por una crisis económica o por una pandemia como en estos tiempos que corren. Existen muchos factores que no salen a la luz y el ego (en todas sus dimensiones) de la alta dirección es un factor negativo clave.

Hoy, el valor diferencial en el mercado lo aportan las personas y no tanto lo que se vende. Hay que cuidar a nuestro capital humano y, una comunicación de calidad, es esencial para fidelizar al cliente interno y no generar comunicaciones informales o radio pasillos que, todos lo hemos experimentado, sabemos que conduce a la frustración y desmotivación de las personas.

¿Qué debemos observar y comprender de una comunicación formal ascendente? Debe ir de los miembros de la empresa a la dirección de la misma; se promueve con la aportación de ideas; sirve como retroalimentación; mejora el conocimiento entre las personas; se conocen conflictos, necesidades o preferencias que pueden conducir a la mejora de la gestión y se puede conocer el clima laboral.

La comunicación es clave en el éxito o fracaso de nuestra interacción con los demás y, por lo tanto, de nuestro resultado personal y profesional. La comunicación es una necesidad humana. Cuanta más eficaz, mejores beneficios para todos.

Abrir chat
¡Hola! ¿Cómo puedo ayudarte?