Jean William Fritz Piaget (Suiza, 1896-1980) fue epistemólogo y biólogo; famoso por sus estudios sobre la infancia, tenía claro que el maestro es orientador, guía y facilitador del aprendizaje y que debe tener siempre en cuenta el ritmo evolutivo del alumno. La comprensión y el conocimiento del alumno dependen de él mismo, partiendo de la observación y la experimentación. Por supuesto, podríamos agregar que existe un factor innato en el ser humano y que se suele perder con los años: la curiosidad. Hay que fomentar que ésta no apague su llama.

¿Estamos viendo en nuestros educadores y educandos estas características? ¿Están preparados nuestros profesores? ¿Están receptivos nuestros alumnos? Gran parte del destino de una sociedad tiene sus bases en la educación inicial. ¿Y el rol de los padres?

Ayer, como hoy, sigue siendo el gran reto de los tres pilares capitales de nuestra sociedad toda: formadores, alumnos y padres. Complejo pero apasionante. ¿Debemos bajar la guardia en esta era de la pandemia? Categóricamente, no. Así como la pandemia no conoce fronteras, la educación no conoce de límites. Es la que nos aporta herramientas para afrontar situaciones de crisis.

Ya en nuestra vida de adultos, las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida pueden ser positivas o negativas. Son éstas últimas las que generan unos pensamientos que paralizan nuestra forma de actuar que, en muchos casos, no se sostienen en su análisis. Nuestra conducta se ve dirigida por esa actitud negativa. Algo muy recurrente en esta época es que “si he perdido mi trabajo, no volveré a conseguir otro”.

Es importante que revisemos nuestro mapa mental y desactivemos esos conceptos que nos boicotean. No existe la suerte. Somos nosotros mismos los que generamos que las cosas ocurran. Las circunstancias externas son coyunturales. Tenemos que identificar esas creencias limitantes y trabajarlas:

  • Tómate un tiempo y escríbelas / léelas y tenlas presentes.
  • Reta a tus creencias. ¡Hay más creencias! Sal a buscarlas.
  • Relativiza estas creencias. Perdemos mucha energía en ello.
  • Cambia tus creencias por otras que te fortalezcan.

Somos nosotros los responsables de nuestras creencias. Cambiemos a modo positivo. Retiremos el miedo de nuestra vida. Un poco de miedo es bueno para mantenernos alertas. Pero un miedo infundado en estas creencias limitantes, nos castiga en exceso. Nos perjudica. No nos permite ser nosotros mismos. Debemos reactivar la confianza y seguridad en nosotros mismos.

¿Cómo se logra esto? Identifica el miedo; lo que te bloquea. Enfréntalo. Busca el origen de ese miedo. ¿Es tuyo o te lo han traspasado? Muchas veces esos miedos son inculcados de generación en generación. Corta con ello.

Decía Piaget que la meta principal de la educación es crear hombres que sean capaces de hacer cosas nuevas. La segunda meta es la de formar mentes que sean críticas.

Pasar a la acción (desde el valor incalculable que aporta la educación) es la mejor forma de vencer el miedo. Todo un reto de vida del que nadie debe sentirse excluido.

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