Sobre todo, desde la irrupción del VAR (Video Assistant Referee, sus siglas en inglés), el fútbol ha ido entrando en un terreno de debate forzado, discutible y circense que aleja lentamente a muchos aficionados. Ocurre también, como con esos grandes amores de idas y vueltas, que la pasión tira más que la razón y el negocio sigue viento en popa. La polémica (signo de los tiempos que vivimos) aporta lejos del análisis necesario del propio juego y lo superficial gana la batalla al buen fútbol.

Este pasado viernes cinco de julio, España le ganó 2 a 1 a Alemania y la eliminó en su propia casa. Ante su propio público. Ante la despedida de un jugador superlativo e histórico como Toni Kroos. Ante la siempre temida Alemania que, esté como esté, es una de las grandes de todos los tiempos y con el respeto que nunca dejará de imponer. Abrió el marcador Dani del Olmo a los cinco minutos del segundo tiempo y empató Wirtz a dos del pitido final. Mikel Merino (118’) dio la victoria agónica en la prórroga.

España y Alemania se empeñaron en devolvernos la alegría de ver un gran partido; con mayúsculas. En la era de la inteligencia artificial, fútbol y personalidad. Un equipo germano que nunca se da por vencido y nuestra España desplegando el mejor juego en lo que va del certamen. ¿Sólo buen juego? Tener el balón y lateralizar puede terminar aburriendo si no se tiene verticalidad; o sea, sé es profundo. Pero esta versión española, del entrenador Luis de la Fuente Castillo, sabe lo que es jugar al fútbol.

Tener a un estadio en contra y a un gran rival (en su propio país), marca la personalidad de un equipo y esta España (desde que comenzó el torneo), hoy por hoy, sabe gestionar un partido como nunca lo había hecho antes. Cuando había que morder, ser mordía. Cuando había que ir a buscar el partido, se iba y sin complejos. Es verdad que ha habido “debilidades” en ciertos momentos o en defensa pero es que el rival también juega y, con todo esto, si había que tener mala leche, se tenía. Lo dicho, sin complejos.

En un fútbol con tanta tecnología, con tanta polémica artificial, con demasiados partidos infumables, éste de cuartos de final de la Eurocopa 2024, ha venido a dignificar al deporte masivo por excelencia; al deporte rey. Y este artículo, que no irá a ningún lado ni pasará a la historia por nada en particular, sólo pretende celebrar que dos selecciones pero, sobre todo la española, nos devuelva las ganas de ver buen fútbol; no sabiendo especular, yendo hacia adelante siempre y teniendo el protagonismo.

Esta noche, la semifinal será contra Francia pero esa será otra historia.

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