Por supuesto que depende de tu actividad. Si en lo profesional no te afecta, no debes preocuparte. Pero, ¿qué ocurre cuando tu número de teléfono está ligado directamente a tu trabajo? Sea móvil de empresa o seas freelance. Todo comunica. En cualquier primer contacto tenemos unos instantes iniciales que son cruciales. Nuestro interlocutor nos hace una “foto” y, según caigamos, puede condicionar la relación. Esto es así. Existen factores emocionales de la otra persona que no podemos controlar ni gestionar. Quizá, luego se pueda reconducir, si la primera toma de contacto no fue la mejor pero cuesta remontar.

Una vez que introducimos en nuestro móvil el número del nuevo contacto, vamos a la aplicación de WhatsApp (o Telegram, aunque la primera, en nuestro país, goza de mucha más popularidad) y buscamos la foto. Irremediablemente lo hacemos todos. Una foto dice mucho de la persona. Hoy por hoy, nuestro C.V. es virtual. Ya no sólo es el papel que hacemos llegar a una empresa por la vía que sea. Si realmente un candidato o un cliente interesan, nuestra imagen puede convertirse en un beneficio o en una objeción oculta. Lo malo de esto último es que nunca sabrás el por qué de una respuesta negativa.

Es interesante que, en lo profesional, acortemos la distancia entre lo que se puede hacer y lo que se hace. Una imagen no sólo debe ser para querer aparentar. Una vez que comenzamos a interlocutar, todo queda al descubierto y nos hacemos un flaco favor si hubiéramos querido aparentar algo que, luego, en la realidad, no es tal. Sólo perdemos nosotros. Debemos cuidar nuestra imagen (la que sea, la que queramos transmitir) incluso en los aspectos más nimios. Coherencia.

Lo que intenta este artículo no es juzgar la foto en sí; quiero decir, si tenemos que hacer una foto corporativa de una determina forma, es lo que toca hacer. Lo que realmente debemos considerar es cómo es la calidad de la misma. ¿Tiene buena definición? ¿Estoy en una fiesta o con amigos y se nota? Todo se observa. Todo comunica. Una buena foto y un estado acorde, agregan valor a tu profesionalidad. ¿Cómo es tu foto en LinkedIn? ¿Has visto tu foto de perfil?

En estos detalles, insisto, se ve reflejado el trabajo de nuestra propia marca personal, por pequeña que la consideremos. Les permite a otras personas analizar nuestro propio trabajo y desempeño, diagnosticar debilidades o conocer nuestra efectividad. ¿Exagero? Este tema que, en lo teórico, podría ser discutible, en lo práctico lo he experimentado en dos áreas muy potentes: ventas y recursos humanos. ¿Cuántos proveedores recibe un potencial cliente a lo largo de un día o semana? ¿Acaso no les hace una “foto” ni bien lo conoce? ¿Cuántos currículos revisa un técnico de RR.HH.? Un C.V. sin foto o con ésta “defectuosa”, ¿nos predispone a ser un candidato seleccionable?

La única verdad es la realidad. Ante tanta demanda de trabajo del día a día, de cada profesional, quien tenga que tomar una decisión de compra o selección de un potencial candidato, no dudará en no contar con quien no cumpla unos mínimos y, la imagen, guste o no, es clave para “ser aceptados”. Todo comunica.

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