Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid

Jueves 07 de septiembre de 2006 (recuperando artículos)

¡Qué noche la de anoche! Vaya demostración de poderío rockero… El Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid fue testigo de una gala de música no apta para cardíacos; y es que Wolfmother y Pearl Jam sacudieron los esqueletos de casi 20.000 personas, tan sólo usando tres instrumentos (para que más) básicos en esto de rockear: guitarra, bajo y batería.

Primero hay que hablar del sorprendente grupo australiano. Los Wolfmother desplegaron una autoridad de heavy-rock digno de la vieja guardia del mejor estilo de los años ’70. Recordaron a grupos como Led Zeppelin, Black Sabbath, Allman Brothers o Deep Purple. Mucha fuerza y energía en directo, con largos temas de aperturas y medios muy personales, con guitarras y batería como protagonistas. Un grupo para tener muy en cuenta.

Pearl Jam sorprendió en muchos aspectos. De aquel grupo que se disputó la escena grunge junto a Nirvana a principios de los ’90, queda la confirmación que pasaron de ser una banda de moda para hablar seriamente de ellos en el mundo del rock.

Con muchos momentos de punk-rock (solo faltaba el One, Two, Three, Four de los Ramones entre tema y tema), los de Seattle tocaron dos horas y media y dejaron ganas de más… tanto que Eddie Vedder prometió volver en uno o dos años, salvo que «Bush destruya antes el planeta» ironizó.

Abrieron con Better Man (Eddie, guitarra en mano, solo dijo unas frases y el público se apoderó del resto de la canción). Siguieron Corduroy, Animal, Big Wave, Rearviewmirror, Jeremy, Once, Not For You, Do The Evolution o Even Flow entre otras.

Cuando promediaba Daughter, entremezclaron los acordes de Another Brick In The Wall de Pink Floyd, cantando «We Don’t Need No Education, We Don’t Need No Tought Control, No Dark Sarcasm In The Classroom, Teachers Leaving The Kids Alone», recordándole otra vez a George Bush («Ustedes saben, el presidente de EE.UU.», ironizó nuevamente Vedder) que deje al mundo tranquilo, pidiendo paz gran cantidad de veces.

Para los estribillos quedaron Black, World Wide Suicide, Go Alive, Rockin’ In The Free Word (clasicazo de Neil Young), Severed Hand, para cerrar con Yellow Ledbetter donde metieron una fantástica versión (bien larga) del Little Wing de Jimi Hendrix.

Tocaron muchos temas más, entre clásicos y temas de su último CD, pero la sensación de grupo que dejaron fue sobresaliente en todos los aspectos: un sonido en directo impecable y rabioso, dos guitarristas (Stone Gossard y Mike McCready -este muchacho está totalmente loco como toca-), un bajo (Jeff Ament) que mete miedo cuando es protagonista; Matt Cameron lleva la locomotora del grupo con su batería y que decir de Eddie Vedder y su increíble voz… cómo aguanta esa garganta…

Si bien huelen a espíritu adolescente (solo por el espíritu), dejaron claro que la historia del rock les reservará un lugar muy importante a lo largo del camino.

…A esperar para volver a disfrutar de otra velada de rock como la historia manda…

PD: Martina me autorizó a ir al concierto y mientras escribo esto está en su sillita mirando para todos lados y escuchando el último CD de Pearl Jam… ¿Le gustará?

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