El domingo 28 de enero de 2019 me preparé para ver una de esas finales de tenis que podían marcar una época. Dos de los más grandes tenistas de nuestro tiempo, frente a frente, definiendo el Abierto de Australia, la primera gran cita del calendario. Novak Djokovic aplastó (tres contundentes juegos a cero) a Rafa Nadal. No hubo final. Nuestro querido Rafa no estuvo. Para nada desmerece esto al enorme jugador serbio. Sencillamente, cuando alguien se sabe “fuera”, no responde ni cuerpo ni mente.

No fue el Nadal que estamos acostumbrados a ver. Había llegado a una final de un grande, luego del US Open. Bastante tiempo sin competir y, sin embargo, ahí estaba el Rafa que todos admiramos: “No ha sido mi mejor día, está claro pero feliz por las dos semanas tras pasar malos momentos el año pasado, como tener que retirarme aquí o no jugar desde el US Open. Importante volver a una final”. “Con energía e inspiración he hecho un buen tenis estas semanas. Gracias a mi equipo”.

“Seguiré trabajando duro y luchando. A veces este torneo es duro para mí, por lesiones o días como el de hoy. Pero daré todo lo que tengo para volver y tener más opciones”. Actitud. Superación. Humildad. Competitividad. Alta tolerancia a la frustración. Ejemplo. Muchas otras palabras podríamos encontrar para definir al que, según mi criterio, es el mejor deportista español de todos los tiempos y por muchas razones; no sólo por sus títulos. Nadal es humano. Le agradecemos que nos lo siga demostrando.

Mientras 2023 enfila hacia su final, el manacorí nos devuelve una sonrisa: retorna a las pistas para encarar lo que será el principio del fin de su inmensa y maravillosa carrera deportiva. Sabemos que 2024 será la despedida como tenista profesional y, hace unos días, nos ha confirmado su regreso al rectángulo. La pista dura (outdoor) del Brisbane International (Australia), del 31 de diciembre de 2023 al siete de enero de 2024, lo verá volver. La antesala del Abierto de Australia tendrá un condimento especial.

Lleva un año fuera del circuito. La incógnita es muy grande. Las expectativas por verlo en acción también pero no debemos equivocarnos. Desde que el pasado viernes uno de diciembre anunciara su vuelta, él mismo se ha encargado de matizar: “Tengo y he tenido miedo de anunciar las cosas. Me ha causado miedo querer anunciar algo sin estar seguro al 100 %…”. “Creo que estoy preparado y confío y espero que las cosas vayan bien y que me dé la oportunidad de poder disfrutar en la pista…”.

Quizá, lo más contundente, haya sido: “Estoy en un terreno inexplorado…”. Inevitablemente, aparece Viktor Emil Frankl (1905-1997): “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino”. Este neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco nos legó también: “Sé dueño de tu voluntad y siervo de tu conciencia”. Nadal. Brisbane. 2024. Queda explorar lo que viene.

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