Ponerle una pizca de sal a las comidas. Saborear una copa de vino. Una cerveza bien helada. Observar la inmensidad del campo. Rendirse ante la grandeza de la montaña. Decirle a mi hija cuanto la amo. Verla crecer. Ser feliz cuando miro su sonrisa. Compartir el cine, la piscina, unas chuches. Pelearnos en el coche porque ella quiere escuchar Los 40 Principales y yo, “mi música”. El aroma del café en el desayuno. Oler una tostada caliente. Paladear una sabrosa y dulce mermelada. Respirar el mar. Conducir km y km para visitar amigos. Un abrazo del alma. Debatir acaloradamente con quién te apasiona, sea el tema que sea…

Decir buenos días, buenas tardes, buenas noches. Hasta mañana. Buen fin de semana. Pedir por favor. Agradecer. Hacerlo con una sonrisa. Agradecer a la vida. Contemplar un cielo azul. Contemplar la lluvia. Una tormenta. Sentir el frío. El calor. Escuchar música. Leer un libro. Contemplar un cuadro. Una obra de arte; la que sea. Salir a correr. A caminar. Llenar los pulmones de aire. Sentir que estás vivo. Aceptarte como eres. Respetar la opinión del otro. Escuchar. Saber observar. Ser empáticos. Ser asertivos…

Viajar. En coche. En avión. En tren. Con la imaginación. Bailar; aunque no sepas. Aunque te dé vergüenza. Andar en bicicleta. Sentir el aire en tu rostro. Oler una rosa. Escribir. Leer. Mirar una película o una serie. Aprender. Desaprender. Reconocer. Pedir perdón. Contar hasta 10 antes de responder o actuar. Aprender a decir NO. Tomar decisiones y no que otros lo hagan por nosotros…

Todo esto y más que se te ocurra, significa que estás vivo. Observa y contempla los pequeños matices de la vida. Son los que, realmente, tienen significado. ¡Emociónate! ¡Abraza! ¡Besa! ¡Siente! Es gratis; no cuesta nada. Sólo que te lo permitas. No hace falta que pienses tanto. ¿Te puede parecer superficial o una moda este tipo de acciones, sentimientos y emociones? Pregúntale a cualquier persona mayor cuáles son los recuerdos de su vida o de qué cosas se arrepiente. Busca ese diálogo (que pocas veces se da) y te sorprenderás en cuantas cosas perdemos el tiempo y nuestra energía.

Esta carta de agosto sólo es para que tomes consciencia que eres tú, y nadie más que tú, quien decide. Sostuvo Steve Jobs: “No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje de hacer lo que te dicten tu corazón y tu intuición. De algún modo, ya sabes aquello en lo que realmente quieres convertirte”.

En muchos casos debemos revisar nuestras creencias limitantes y transformarlas por otras que sean potenciadoras. Observar nuestros actos y conductas, nuestras formas de pensar y comprender si es lo que realmente queremos ser. ¿Cuántas personas están presas dentro de su mente? ¿Vivimos con creencias heredadas o que no son realmente nuestras?

Cierra “El curioso caso de Benjamin Button” (película de 2008): “Si te sirve de algo, nunca es muy tarde para ser quien tú quieras ser. No hay límite de tiempo. Empieza cuando quieras. Puedes cambiar o seguir igual, la vida no tiene reglas… Sácale provecho o desperdíciala. Espero que la aproveches. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que jamás hayas sentido. Espero que conozcas personas con opiniones diferentes. Espero que estés orgullosa de tu vida. Y si descubres que no… espero que tengas la fuerza y empieces otra vez…”.

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