El viernes 23 de febrero de 1945, el fotógrafo estadounidense Joe Rosenthal (1911-2006), tomó una de las instantáneas más emblemáticas de la Segunda Guerra Mundial (IIGM). Titulada Raising the Flag on Iwo Jima (Alzando la bandera en Iwo Jima), muestra a cinco marines y un médico de la armada estadounidense levantando dicha bandera, en el monte Suribachi, durante la batalla de Iwo Jima en la isla japonesa del mismo nombre. Rosenthal obtuvo el premio Pulitzer de fotografía.

Basada en el libro de James Bradley, Flags of Our Fathers (Banderas de nuestros padres, 2000), Clint Eastwood dirigió, en 2005, la película que muestra una de las batallas más sangrientas en el apogeo de la IIGM. Contada desde la perspectiva estadounidense, esta cinta nos muestra la estrategia militar que superó en material y hombres a los soldados de un Imperio Japonés en horas bajas. Fusión entre los tres soldados “héroes” de la foto y la realidad de la guerra, la hipocresía de la “patria” deja lugar al “amigo”.

Al mismo tiempo, y con meses entre una película y otra, Clint Eastwood, dirigió Letters from Iwo Jima (Cartas desde Iwo Jima, 2006). Esta, estuvo basada en el libro Picture Letters from Commanders in Chief de Tadamichi Kuribayashi (1891-1945), siendo una colección de cartas del que fuera general del Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Mundial y quien dirigió la defensa de la isla japonesa. Los soldados japoneses estaban “entrenados” para el suicidio. La guerra les enseñó otra cosa.

Cierra Banderas de nuestros padres: “Quizá los héroes no existan, quizá sean sólo gente como mi padre. Al final entendí por qué se encontraban tan incómodos al ser llamados héroes: los héroes son algo que nosotros creamos, algo que necesitamos. Es una manera de entender lo incomprensible, cómo la gente puede sacrificarse tanto por nosotros pero para mi padre y para estos hombres, los riesgos a los que se expusieron, las heridas que sufrieron… lo hicieron por sus camaradas. Quizá lucharan por su patria pero murieron por sus amigos”.

¿Qué unen a la versión estadounidense y a la visión japonesa de la guerra? ¿Por qué Eastwood se preocupó por ambas formas de entenderlas? Las diferentes culturas tienen un denominador común: más allá de un objetivo estratégico, las personas, sobre todo en situaciones de estrés, tensión o conflicto, buscan “morir” por sus colegas, por sus compañeros, por sus amigos. Siempre me gusta pensar que cuando buscamos formar en la excelencia a un equipo de trabajo, esta debe ser su filosofía.

Desde la teoría y la estrategia pretendemos que haya claridad de objetivos y de funciones, competencias técnicas del puesto, comunicación, un sistema de solución de problemas y gestión de conflictos, un sistema de recompensas “positivo” y fomentar el sentido de pertenencia. El liderazgo de un equipo marcará esto último pero, será fundamental, que los miembros se muestren orgullosos y motivados de pertenecer. Quizá “luchen” por un proyecto pero “mueran” por sus colegas.

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