Estadio Santiago Bernabéu

Jueves 17 de julio de 2008 (recuperando artículos)

El pasado jueves 17 de julio, y después de 21 años sin que un artista actuara en el estadio Santiago Bernabéu (U2 fue el último en 1987), se vivió una noche mágica. En España es una religión su música, sus letras, su persona. Cada vez que se presenta agota las entradas como no lo hace nadie. Se comulgue su música o no, es de los conciertos que hay que ir a ver, aunque sea una vez en la vida.

Quizá haya que reprochar el sonido. Posiblemente no sea el campo del Real Madrid el mejor escenario para un concierto de rock. Arrancó Bruce Springsteen con Night y algo no funcionaba bien: muchos graves, un sonido muy plano, sin distinción de instrumentos ni voz. A medida que fueron pasando los temas, mejoró un poco pero nunca llegó a ser pleno, aunque esto no inquietó a la gente

Radio Nowhere, segundo tema, terminó se encender un fuego que duró tres horas. La comunión entre artista y las 60.000 almas presentes era de entrega absoluta. El Jefe hizo gala de su fantástica predisposición a que el respetable disfrutara pero basados en la energía que este hombre, de casi 60 años, reparte sin decaer un instante. Entre tema y tema el grito de «one, two, three…» y a continuar, sin escalas, para complacer a un público con una fe ciega en su líder rockero-espiritual.

The Promise Land, Summertime Blues, Brilliant Disguise, The River, Cover Me, Living In the Future, Tunnel Of Love, The Rising, Last To Die (para mí, el mejor tema de Magic), Badlands, Born To Run (quizá el tema más celebrado), Dancing In The Dark, Because The Night (el mejor tema de la noche), American Land (o como enseñarnos a amar la tierra en la que nacimos)…

Más temas pasaron. Una banda (¡cómo suena la E Street!) a puro corazón abierto. Un público fiel a un artista como muy pocos pueden presumir de dar todo arriba de un escenario. Siete bises. Cerrar con una interminable versión de Twist & Shout (La Bamba entre medias).

Tres horas de rock, de música, de entrega, de comunicación de ida y vuelta, de fe (comprendí que la fe no es exclusividad de las religiones), de Bruce Springsteen, de The Boss, de El Jefe, de felicidad…

¡Hola! ¿Cómo puedo ayudarte?