Estadio Vicente Calderón | Madrid

Lunes 30 de junio de 2003 (recuperando artículos)

252.000 watts de potencia. Ocho columnas de vídeo que adoptan diversas configuraciones. Más de 800 puntos de luz. 350 toneladas de peso en escenario, con tres versiones distintas para la ocasión (estadios, pabellones y teatros). 265 técnicos y operarios. 63 camiones y autobuses para traslado de gente y material.

La gira de la banda de rock más grande de todos los tiempos llegó a Madrid el pasado viernes 27 de junio. El estadio Vicente Calderón (del Atlético de Madrid) fue testigo del calor (40º a las 22:30 h) y éxtasis de 55.000 almas. Dos días antes, 38.000 en Bilbao. Ayer domingo, en Barcelona, 60.000 personas.

Fue la quinta vez que vi a Los Rolling Stones: las dos primeras en el estadio de River Plate cuando presentaron el «Lounge Tour» en febrero de 1995. Las dos segundas también en Buenos Aires con motivo del «Bridges To Babylon Tour» en marzo de 1998.

Este 2003 nos muestra al cuarteto británico promediando los 60 años; con un Mick Jagger corriendo y saltando desde el inicio hasta el final de dos horas de concierto. Con Keith Richards seduciendo y dando clases con su particular sello cuando se calza la guitarra. Con Ronnie Wood jugueteando y robando aplausos cuando realiza sus sugestivas poses y con un Charlie Watts manejando los tiempos de la banda, junto a un maravilloso estilo jazzístico dentro de un atronador conjunto de rock.

Desde que abrieron a las 22:25 h con BROWN SUGAR hasta el final a las 00:30 h con JUMPING JACK FLASH, los Stones deleitaron con todos los éxitos posibles de un repertorio de más de 40 años.

El «Licks World Tour 2002-2003» mostró el absoluto dominio escénico y la comunicación que logran con el público en temas como START ME UP, el nuevo DON’T STOP, YOU GOT ME ROCKIN, el aclamadísimo ANGIE o YOU CAN’T ALWAYS GET WHAT YOU WANT.

El blues de la noche estuvo representado por una larguísima versión del magnífico MIDNIGHT RAMBLER.

Al promediar el concierto sorprendieron con un pequeño escenario en el centro del campo donde se pusieron duros y sucios como si el sonido volviera a los ’60; entonces el homenaje fue para el MANNISH BOY de Muddy Waters y el coreado LIKE A ROLLING STONE de Bob Dylan. También hubo un hueco para STREET FIGHTING MAN.

Es verdad que no tienen el ritmo de otras épocas y se nota que saben hacer su papel arriba del escenario como nadie, pero ver cómo nos contagiaban con HAPPY o THRU AND THRU (Richards al mando de la voz) o TUMBLING DICE y ni que hablar del dueto Jagger-Lisa Fischer (hermosa morena con privilegiada voz) para la siempre enorme versión de GIMME SHELTER fue una verdadera fiesta, que tuvo en su recta final clásicos inmortales como HONKY TONK WOMEN, (I CAN’T GET NO) SATISFACTION y IT’S ONLY ROCK ‘N’ ROLL (BUT I LIKE IT).

Por cierto, el grupo telonero fueron The Pretenders y lamento no contar nada de la banda que lidera Chyssie Hynde, pero la mala organización en el acceso al estadio hizo que nos lo perdiéramos.

Si es la última vez que los Rolling Stones salen de gira nadie lo sabe (aunque están preparando su próximo disco de estudio), por eso se disfruta tanto su rock and roll, porque nos gusta… y es de agradecer.

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