Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid

Lunes 06 de febrero de 2006 (recuperando artículos)

Depeche Mode ha pasado por Madrid (lunes 6 y martes 7 de febrero) y no dejó indiferente a nadie. El (hoy) trío de Basildon no sólo alcanzó las expectativas, sino que, como viene haciendo en sus 25 años de historia, las va superando constantemente.

A las 21:30 h (puntualidad inglesa sin igual) aparecían Dave Gahan, Martin L. Gore y Andrew Fletcher sobre un escenario concebido como una nave futurista de color plata. Justo detrás de los teclados de Gore había una bola que representaba el mundo con palabras relacionadas con las letras del grupo.

La introducción, para ir subiendo la adrenalina, dio paso a «A Pain That I’m Used To», segundo sencillo de su último C.D., «Playing The Angel». Le siguieron «John The Revelator», «A Question Of Time», «Policy Of Truth», «Precious» y «Walking In My Shoes». Para estos momentos Dave Gahan ya se paseaba por todo el escenario con su torso desnudo (envidiable físico a los 40), mostrando un dominio absoluto de las masas. Tenía a las 15.000 almas que éramos, en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, en sus manos.

Como viene siendo costumbre en los últimos años, Martin Gore se quedó solo para cantar «Suffer Well», «Damaged People» (el público increíblemente entregado) y «Home». Martin tiene una voz particular, curiosa pero muy atractiva.

Todo parecía una enorme discoteca cuando tocaron «Behind The Wheel», «World In My Eyes», «Personal Jesus» o «Enjoy The Silence».

Por momentos, los sonidos variaban del tecno más puro y oscuro a un rock muy particular que los mantiene al frente de todas las referencias dentro de estos estilos musicales, aunque sea odioso encasillar la música tan determinantemente.

Pero quizá los momentos más sublimes se vivieron con «Just Can’t Get Enough» y «Never Let Me Down Again», donde erizaba la piel ver a todo el recinto moviendo las manos por encima de sus cabezas mientras Dave Gahan hacía de “instructor”.

Depeche Mode es de los pocos grupos de los ’80 que quedan que ha sabido adaptarse a los tiempos que corren, sin perder su esencia.

A pesar de los flacos momentos que han tenido como grupo, hoy son considerados una banda de culto y eso se logra con trabajo, años de respeto y seriedad a la hora de componer y hacer música. Teniendo dos grandes cerebros como Gore y Fletcher y un cantante tan potente y carismático como Gahan, siempre tendrán el futuro en sus manos.

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