En el mundo empresarial (y en otros ámbitos) se suele utilizar una herramienta que mide nuestras capacidades y cómo nos afecta el entorno más inmediato. Un DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) nos invita a observar y analizar los cambios externos; esos que no podemos hacer nada por modificar y a los que es más sabio adaptarse. También nos invita a observarnos y analizarnos para lograr una transformación interna.

No sólo se trata de plasmar en una hoja un cuadrante, sino que hay que hacer un seguimiento y ver que ciertos objetivos de mejora, lleguen a cumplirse. Por ello es muy importante hacer una revisión cada seis meses. Es lo aconsejable. Haciendo una comparativa en nuestra evolución pero, previamente, sin mirar cómo estábamos medio año atrás.

Según como queramos aplicar esta herramienta, se podrá empezar por lo que nos afecta internamente y si le damos mayor relevancia primero a los puntos de mejora o a lo positivo. Aquí vamos a desmenuzar cada una de las cuatro áreas de forma independiente y sin ningún criterio de prioridades:

Debilidades. Hablamos de lo intrínseco, de cuales son nuestros puntos de mejora. Para visualizarlo mejor, siempre hay que ponerlo por escrito (como ya hemos mencionado), ser honesto con uno mismo, realista y saber que podemos generar un cambio para que nuestras Debilidades evolucionen a Fortalezas. Quizá es el punto más importante para trabajar el qué, cómo y cuándo ocurrirán los cambios necesarios para lograr nuestros objetivos.

Fortalezas. Realzar nuestras cualidades debe hacer vernos cuáles son nuestras herramientas internas que motivan la satisfacción personal y profesional. Hay que ser humildes en este punto sabiendo de qué somos capaces.

Amenazas. Qué ocurre en nuestro entorno (que no podemos controlar) y qué nos afecta. Cómo podemos trabajar cuestiones que se escapan de nuestras manos. No se trata de echar la culpa a lo de afuera. Debemos aprender a convivir con ciertas situaciones y adaptarnos encontrando nuevas soluciones. Utilizar la creatividad para hallar una alternativa. No valen las quejas. Tenemos que buscar nuestro camino a pesar de los obstáculos.

Oportunidades. Nuestro entorno también nos brinda posibilidades. Hay que aprovecharlas. Están ahí. ¿Somos buenos observadores? ¿Nos rodeamos de los mejores? No hay que conformarse. Hay que buscar la excelencia para nuestro desarrollo.

Por supuesto que un DAFO, hecho hoy, puede cambiar dentro de un año como mencionaba antes. Por lo tanto, hay que mantenernos actualizados y buscar una evolución permanente. Ser constantes y perseverantes. Todo un reto de vida personal y profesional.

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