Proceso
Cuando escribes (lo que sea) estás plasmando lo que sientes o piensas en un determinado momento y bajo unas determinadas circunstancias. Siempre eres tú. Hoy tenemos la posibilidad de exponernos más que nunca. Es una decisión personal. Hay quienes prefieren el silencio. Todo comunica. Todos tenemos la libertad de comunicarnos. La exposición comunica. Somos responsables de ello. No podemos exigirle al otro que interprete según nuestra visión. Incluso cuando optamos por el silencio. Todos nos movemos en nuestro micromundo según nuestras creencias adquiridas desde siempre. Eso nos condiciona. Para bien y para mal.
¿Hasta dónde somos conscientes de ello? Ahora mismo soy consciente de estar viviendo un profundo proceso de cambios. Ponte en ese lugar si así te ocurre. Estoy desaprendiendo conocimientos, relaciones con personas (cercanas y lejanas) en lo íntimo y en lo profesional. Escucho mucho, absorbo todo. Me equivoco. Me expongo. Este proceso de cambios lo estoy viviendo. Estoy siendo consciente de ello. Sabedor que llegará un momento de equilibrio, el aquí y ahora está lleno de muchas certezas, de mucho crecimiento pero que, incuestionablemente, también trae dudas, preguntas por resolver.
Es un proceso más de la evolución que toda persona experimenta, siempre y cuando lo desee. Nadie está obligado. Por supuesto, el “deseo” marca la diferencia. Están quienes prefieren anclarse a lo conocido, a creencias (las que sean) que mantienen esa zona de confort de la que es mejor no salir… Afuera hace frío y estoy muy bien con mi manta sentado en el sofá. ¿Para qué salir? El proceso de cambios que uno experimenta puede ser duro, complejo, difícil pero sé (sabes) que cuando logre encontrar cierto equilibrio, saldré reforzado. Mientras tanto, hay que saber disfrutar el viaje.
Amor
Hablar de amor en una organización puede sonar un poco cursi, ridículo e ingenuo. ¿Te has preguntado cuántas horas pasas al día con compañeros, jefes o proveedores? La palabra amor envuelve otros conceptos que hablan de afecto, confianza, compromiso, valores o actitudes. Puedes estar en una empresa que por marca o prestigio te dé ese perfil que necesitas para crecer como profesional pero, ¿cómo anda de “amor” esa empresa? Sea pequeña, mediana o grande.
Cuando hablamos de salud emocional, debemos tener en cuenta cómo estamos. Si alguno o varios de los conceptos antes mencionados están bajos, ¿qué respuesta encontramos en la organización para tener la motivación emocional alta? Podemos estar cómodos económicamente hablando pero, ¿y nuestro estado anímico?
¿Qué quiero? ¿Cómo estoy? ¿Hacia dónde voy? En la búsqueda del equilibrio personal y profesional, es muy importante tomarse cinco minutos al día para “hablarnos” a nosotros mismos. Si en la organización que trabajamos, emocionalmente no estamos completos y sentimos que nos rodeamos de personas tóxicas y/o mediocres, hay que cambiar.
Quienes buscan un desarrollo profesional y personal y saben de sus capacidades, no deben tener miedo a los cambios. Si tu salud emocional no está en orden, cambia. Confía en tus posibilidades. Busca ayuda. Sé una persona proactiva y sal de tu zona de confort. Tu “yo” del futuro te lo agradecerá. Escribe lo que te ocurre ahora; lo que te preocupa ahora. Guárdalo y, dentro de cinco años, a ver qué te dices…