1863. Guerra Civil americana. El teniente de la Unión, John Dunbar (Kevin Costner), herido en combate, es trasladado a una unidad médica, donde creen que lo mejor es amputarle su pierna afectada. Mientras queda apartado hasta que le toque su turno, observa, a su alrededor, los daños colaterales de la guerra. Incapaz de afrontar dicha evidencia, Dunbar decide regresar al campo de batalla y enfrentarse a la muerte con valentía y honor. Embarcado en una misión suicida (junto al que sería su fiel caballo Cisco) para salvar la vida de sus hombres, la acción se salda irónicamente con éxito y con una condecoración por su heroicidad.

En 1990, Kevin Costner, debutó como director en Bailando con Lobos, logrando siete Oscar. Esta película nos muestra como en la búsqueda del objetivo de un país, una persona termina encontrándose a sí misma. La soledad del puesto dónde fue enviado por petición propia (quería ver la frontera antes de que desapareciera), no hizo más que regalarle la amistad con los indios Sioux y la naturaleza que lo rodeaba de las llanuras inhóspitas de Dakota.

El teniente John Dunbar va trasformando su personalidad hacia la de Dances With Wolves (nombre que le ponen sus nuevos amigos). Esta película está basada en la novela homónima de Michael Blake.

Muchas veces recorremos caminos creyendo encontrar un destino y es él quién nos sorprende y hace que muchos de los valores o creencias que teníamos como propios y arraigados, se desmoronen por completo para adquirir nuevos paradigmas. No es fácil pero no hay que tener miedo a lo nuevo; a lo que nos cambia. La vida es un camino muy largo y no importa cuál es el final de éste, sino cómo lo hemos sabido recorrer.

Un puesto lejano, situado más allá de la frontera, sirvió (casi sin quererlo) al teniente Dunbar para sacarlo de la comodidad que tenía hasta ese momento. Experimentó todo tipo de vivencias y sensaciones. Sintió la soledad de “los suyos” con el paso del tiempo. Observó de lo que eran capaces los hombres que habían estado antes que él. Interactuó con la naturaleza y la fauna de la región. Sintió la libertad de un hombre solo ante su propia incertidumbre; cabalgando su destino.

Aceptarnos. Ponernos en valor. Confiar en nuestras capacidades a pesar de los obstáculos de la vida. Tener objetivos y energía. Buscar y mantener un equilibrio sano para nuestro estado emocional que también repercuta en nuestro entorno. La serenidad y la alegría como sinónimos de felicidad. Ser positivos… Si todos estos significados los ponemos al servicio de una humilde disciplina, estos tiempos de mayúscula incertidumbre, nos alejará de esas inhóspitas llanuras para encontrar (dentro de nosotros mismos) la sabiduría de saber recorrer nuestro camino de vida.

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