“Se me hace muy raro ver a Rafa en la grada y no aquí abajo. Tenerte viendo la final ha sido extraño pero gracias por venir. Hay mucha leyenda española aquí, ha sido un dos contra uno hoy, no es justo”, declaró, entre risas, una leyenda viva del tenis como lo es Novak Djokovic (Belgrado, 1987) al perder la final del Abierto de Australia este pasado domingo, en un gran partido, contra Carlos Alcaraz. 38 años de edad frente a los 22 del murciano. Renovación generacional en estado puro donde ganamos todos.
“Enhorabuena, Carlos. Vaya dos semanas. Lo que estás haciendo es histórico. Te deseo la mejor de las suertes. Eres muy joven y tienes mucho tiempo por delante, como yo; estoy seguro que nos veremos mucho los próximos diez años”, seguía respetuoso pero con humor el serbio. Agradeció a su equipo: “Sois mi esquina, mi defensa y este éxito también es vuestro”. El Rod Laver Arena fue testigo de un campeón que, dueño de una fuerte personalidad, ha sabido perder y reconocer el mérito de su rival.
“La primera vez que jugué contra él tendría 18 o 19 años, y ya se veía su potencial. Desde entonces ha mejorado física, mental y técnicamente. Siempre busca innovar y evolucionar, que es la mentalidad de un campeón. Nunca puedes conformarte: si no progresas, retrocedes, porque los demás avanzan. Carlos lo tiene todo: el paquete completo, y además es una gran persona, muy respetada. Todo es posible para él. Con siete Grand Slams y todos los títulos que ya ganó, seguirá avanzando”, sentenció.
Continuó el ex número uno del mundo, en rueda de prensa, y sin poner excusas: “Eso se interpreta como una excusa y le resta mérito al ganador. Así que no voy a hacerlo ahora. Sólo quiero felicitar a Carlos; se mereció la victoria”. No sólo Djokovic, que vivió (y sufrió) en primera persona a Alcaraz, habló del español. Toni Nadal dijo que “lo tiene todo para llegar donde quiera. Es un jugador completísimo, física, técnica y mentalmente”, aunque matizó que dependerá mucho de los rivales que le salgan.
Sin el Big Three, que protagonizaron Novak Djokovic, Rafa Nadal y Roger Federer, el presente y futuro es de Carlos Alcaraz (2003) y del italiano Jannik Sinner (San Cándido, 2001). No se ven más rivales y la sensación es que dominarán el escenario del tenis mundial los próximos años si no aparecen sorpresas. Incluso pueden llegar a superar en títulos al serbio. El tiempo lo dirá y seremos testigos para disfrutarlo pero, los valores del tenis, no se miden en trofeos. Las sentidas palabras de Novak hablan de valores.
Puede ser paradójico que, en un mundo al que se lo define como muy individualista, egoísta, un deporte particular, nos regale otra lección de educación en valores. En ocasiones, damos mucha importancia a ciertas actitudes o comentarios que buscan llamar la atención a través de los medios de comunicación y/o, más exactamente, las redes sociales. El ruido tapa lo verdaderamente importante: este deporte sigue siendo, con sus imperfecciones, un referente a la hora de encontrar ejemplos edificantes.